jueves, 17 de marzo de 2011

Me hizo ciénega



Y aun recuerdo esa noche...como si fuese la unica que he vivido; entre sombras iluminadas y
rayos sombríos aprendi a amar su espiritu abstracto tan característico.
Engañado por sus largas piernas y el color de sus labios, cai en su trampa pensando que ella era una de esas, esas mujeres que con un halago compras su corazón y con una rosa su regazo.

Así como la ciénega de un rió desbordado, vestigio de la abundancia de un tiempo pasado.
Ahora solo alberga a los peces olvidados por su cause. Así.
Quizás sea el pez que sin importar sus esfuerzos por escapar del agua turbia, debe permanecer ahí recordando la frescura de su rió y esperando a morir...
Quizás sea la ciénega misma, el remanente de la plétora del causal. Solo un desecho ignorado luego de tanto gozo.
Entre su falda gris y sus cabellos de oro no preste atención a su voz; a la verborragica fluidez
de sus palabras. Me perdí en su mirada y en el juego de sus manos cuando hablaba.

La perdí, si. Hoy esa luna que una vez brillaba sobre nosotros furiosa, se viste de blanco inmaculado, sobria e inexpresiva, se compadece de mi desdicha y llora lagrimas inexistentes cuando las nubes la ocultan.

Permaneceré fuerte, no desvancare mis sentidos.
Permaneceré fuerte y en compañia de un Brugal añejo viajare en el tiempo para verle una vez mas.
Por cada calada de este habano rancio voy recordando las palabras de aquella madona. Murmullos in concretos que formaban su propio dialecto mientras me hechizaba con sus encantos.
Amar lo inexacto, amarlo hasta querer odiarlo.

Ella era eso, un sabor indefinido entre tanto dulce y salado; el eterno palpitar de un sueño
incumplible...palpable para mis ojos pero intocable para mis manos.
Eso era ella, el pensamiento absurdo en un cuerdo. La aventura nocturna de un celibe.

El destino desconocido de este trotamundos.
Le compare, lo admito; intente compararle con otras féminas. Quizas el grosor de sus pestañas
o el brillo de sus pupilas, pero di por resuelto mi dilema cuando escuche la naturaleza gritar
entre sus piernas.
Demasiado tarde para tratarle mejor, demasiado tarde para olvidarle.

Se alejo de mi con su orgullo moribundo, ella lo sabia; dentro de ella se albergaba algo unico
Y yo le habia mutilado.

Esa noche se grabo en mi memoria y tiempo despues comprendi mi error
¡Que deshonra!
Ahora solo desearia volver a tenerla a mi lado, compartir una copa de Ron castaño y demostrarle
que gracias a ella aprendi el significado de abstracto.



Cambio Y Fuera

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