
La vida es demasiado corta, ocurre demasiado rápido. Se termina demasiado pronto y de formas demasiado fáciles.
Si, pero aun así, sonrió. Porque mi pequeña y corta historia siempre ha tenido el mejor tema de todos los tiempos. Olvídate del príncipe, de la bruja y del enorme dragón que custodia a la princesa.
Olvídate del sapo, del calzado de cristal y las doce campanadas.
No es verdad, son puras patrañas.
De niña las creía, y cuando te conocí, allí en el barrio con todos tus amigos, pensé en mi interior. "El es mi príncipe, ya lo verán"
Tenia razón, solo que jamas apareciste en tu caballo blanco, ni bajaste ninguna estrella del cielo para mi. Pero me enamoraste con uno de los sacrificios mas importantes, me regalaste tus caramelos.
Me enoje mucho contigo cuando me entere (por burlas) que les habías dicho a todos tus amigos que yo era tu novia. ¿Tu novia? Jamas! nos hablábamos poco, cuando alguien decía que debíamos besarnos hacíamos graciosos gestos de asco. ¿besarnos? Guacala!
Y con los años algo fue cambiando, en primaria tomaste mi mano y te enojabas si le prestaba mis lapices a algún otro chico.
¡Que días aquellos!

Ya no nos daban asco los besos, estos se volvieron indispensables. La muestra de cariño mas sincera que jamas habíamos experimentado. Eran tuyos, eran míos y de nadie mas.
Hervía de celos cuando las otras chicas se te acercaban y coqueteaban contigo, a pesar que llevábamos años juntos, siempre te celaba. Lo eras todo. Te habías convertido en mi aire, mi compañía, mi rutina y mi aventura.
Cuando alguno de tus amigos te preguntaba cuanto tiempo llevábamos de novios, no te creían. "¿Desde los 5 años? Estas bromeando! eso es imposible".
Sonreías y me mirabas. Era imposible, y lo habíamos hecho. Se estaba terminando el colegio, la secundaria, nuestra mejor edad. No habíamos probado otros labios que los nuestros y en momentos eso conllevaba una gran tensión. No seriamos jóvenes por siempre y la experiencia hace al maestro, repetías.
Acepte. Si, tenia que hacerlo. Me recordaba todas las noches esa frase tan famosa.
"Si le amas déjalo ir, si regresa siempre fue tuyo, sino jamas lo fue"
Pasaron semanas y se cumplió un mes. Un mes sin ti.
Te veía todas las mañanas en el colegio y quería morir por no poder abrazarte y se que tu también sufrías, te lo veía en la cara, tus ojos clavados en mi todo el día.
Un día viniste a mi casa y me pediste que te perdonara, que me amabas y que no entendías porque habías hecho tal estupidez. Es natural, es comprensible te repetí. Te entendía.
No quise saber si habías besado a otras chicas, no. No hacia falta.
Y regresamos, no era como antes. ERA MEJOR!
La honestidad entre ambos era increíble, o como decían tus amigos, "imposible"
Una noche, mis padres no estaban y te pedí que me acompañaras, con 18 años le temía a la oscuridad. ¡Que infantil!
Te quedaste conmigo, abrazados en la cama, aun recuerdo la ansiedad que en mi cuerpo habitaba.
Estabas conmigo allí, en una cama, solos. Me besaste y me preguntaste si esa noche, iba a ser La Noche. No supe que responderte con palabras, así que intente hacerlo con mis labios.
¿La recuerdas?¿Recuerdas nuestra primera vez?
Luego de esa noche, entendí lo que era amar. Desear a una persona y quemarse por dentro por la necesidad. Te ame todas las noches que fue posible y ni una sola de ellas olvide. Todas fueron especiales, explosivas...hermosas.
Veranos llenos de risas y pasión. Discusiones, si. Pero siempre llegábamos a un acuerdo. Inviernos no tan fríos en tu compañía.
Y una nueva etapa compartida.

Ya nadie lo dudaba, eramos el imposible. Una vida de amor sincero, con altos y bajos pero al fin de cuentas una vida.
Te vi nervioso, ansioso. Te temblaban las piernas y tartamudeabas. Me pareció tierno tu estado la noche que me pediste matrimonio.
Acepte sin dudarlo ¿como negarme a estar el resto de mi vida contigo? Si mi vida eras tu y ya habíamos vivido la mitad de ella.
Temíamos a la recaída de los 7 años pero aun no cumplíamos 5 y parecíamos no cambiar en nada. Las noches seguían siendo un sueño y los días, a pesar que ya no tan lleno de risas, rebosaba de sonrisas.
Casa nueva, auto nuevo, trabajos nuevos y .....por fin sucedió.
Una vida nueva en la nuestra.
¿ Debía decírtelo? ¿como reaccionarias?
Me pregunte por dos semanas. Temía que tuvieras miedo a esa criatura que estaba creciendo dentro de mi y te alejaras. Temía que no estuvieses listo.
Pero aun así te lo dije.
Brotaron de tus ojos lagrimas y de tus labios un "Voy a ser papa" que ahogo mi corazón y mi alma en amor.
"Si, mi amor. Tendremos un bebe"
Nueve meses que estoy segura quisiste matarme 12 o 13 veces. Y aun así me abrazabas y me ordenabas que me callara. Siempre fui muy bocazas.
Y al llegar el día en cuestión, estabas a punto de tener un ataque de pánico. Intentaba tranquilizarte, pero parecía que tu ibas a dar a luz.
Seis horas a mi lado, repitiéndome cuanto me amabas y tus futuros planes para nuestra hija.
Haria danza y jugaría al fútbol, como su madre. Pero ella seria buena, no como su madre.
Leería mucho y desde pequeña le inculcarías el gusto por la música. Te aterraste en pensar que siendo mayor podría bailar regeaton.
Me reía entre el dolor y las contracciones.
Y por fin! Ella nació. Los primeros meses fueron un infierno. Unas noches era tu hija y otras la mía.
Pero nos fue bien...si, bien.
Fue creciendo y te portaste como el mejor padre del mundo. La celabas con sus novios y cuando se caso lo mejor que pudiste decir fue "Oscar llegas a dañar a mi hija, y te matare"
Cariño, ella estará bien. La criamos bien.

Aun con tu bastón intentas jugar con tus nietos. Los hijos varones que no tuviste.
Y te veo esforzarte al máximo por tener su energía. Pero cariño, ya no somos jóvenes.
Todas las mañanas me despiertas con un beso.
Y te tengo que recordar que te tomes todas tus pastillas a la hora adecuada. Siempre tuviste mala memoria, no lo atribuiré a la edad.
Nuestra hija nos visita todos los días e intenta no aburrirse con nuestras historias.
Se agobia al escucharte decir "cuando yo y tu madre teníamos...."
Y me da tanta gracia. Haber pasado por todo lo que pasamos y aun estar aquí, contando esta historia. Este cuento de hadas sin sapos, ni madrastras, sin hadas madrinas, ni enanos.
Contando una historia tan hermosa que puedo asegurar que nadie creerá.
Pero ya...me siento algo cansada y quiero irme a dormir.
Quizás mañana tenga que hacer un almuerzo para 7 personas. Y aunque no lo desees. Oscar vendrá a almorzar. Y nuestra hija traerá a Mariano, Jorge y Matias también. Así que carga las fuerzas para otro partido de fútbol.
Mi amor, antes de irme a dormir quiero hacerte recordar que eres el amor de mi vida y que mi vida eres tu. Que jamas me arrepentí ni una sola vez de compartir mi vida contigo y se que fue la mejor elección que hice.
Recordarte que cada minuto contigo, es único y es el mejor. Y que pase lo que pase jamas te dejare.
Amor, no te acuestes muy tarde, no querrás mañana despertar con sueño.
Buenas Noches.

¿Donde estoy?
Ahora entiendo...
Amor te estaré esperando.
No te apures, no me iré a ningún lado.
Cambio Y Fuera
No hay comentarios:
Publicar un comentario