
Anoche soñé contigo, pude palparte y sentir tu esencia impregnado en mi piel. Soñé que te tomaba en mis brazos, que lentamente te besaba mientras mis manos recorrían tu cuerpo como el agua de un rió que no deja ninguna parte seca.
Tus manos temblorosas se entrelazaban con las mías y me hacían sentir que llegaba al cielo. Coloqué mi mis manos sobre tu pecho y pude oír como latía tu corazón y en mis oídos ti respirar se agitaba como las olas de un mar bravío.
Anoche... soñé contigo y en mis sueños te hice el amor. Te fui deshojando como el viento a aquella rosa de mi jardín, un tibio rocío se posaba sobre tu piel. Tu boca me decía basta pero tu cuerpo se me entregaba como el sol a la tierra que tiene frío.
Fue entonces cuando realmente toque a la felicidad, fuiste mío esa noche te abracé suavemente como si tuviera entre mis manos a una bella mariposa. Sentí frío pero tú me diste calor necesario para no sentirme tan vacía.
Me fundí en tus labios y tu cuerpo se convirtió en el fruto mas codiciado para mis manos. Desperté llorando al saber que eras ajeno para mí; pero soy feliz al saber que cada noche vendrás junto a mí a realizar nuevamente este sueño
Sueño con despertar a tu lado y ya no decir anoche ¡soñé contigo!

Sueño que me deslizo entre tus sábanas, deslizo suavemente mis dedos por tus pies, siguiendo delicadamente tus piernas, llegando a tu cintura, me detengo por un momento, con mi aliento saboreo la rica esencia de tu cuerpo, hago a un lado mis manos para darle lugar a mis labios, con sigilo llego a tu ombligo, con besos tiernos intento causarte sensaciones que despierten el espíritu de ser, siento como tu cuerpo se acelera, con respiraciones ondas y profundas, cierras los ojos y la agitación de tu cuerpo es incontenible, ahora quiero cubrirte de besos, en cada uno de los rincones de tu ser.
Ahogarme en tus labios, susurrarte con palabras mudas el deseo que siento por ser parte de ti y ahora... No quiero despertar.
CAMBIO Y FUERA...
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