miércoles, 15 de diciembre de 2010

Perdido entre las sabanas de su cuento.

Se desperto como un hombre nuevo, algo se habia encendido en el esa noche, que esta estaba seguro que tardaria en apagarse.
Giro para verla, permanecia dormida, que diferente se veia. Su rostro reflejaba paz, una que hacia mucho tiempo que no veía en ella. Tuvo el impulso de rozar su piel, de tocar su hombro desnudo pero se contuvo. No deseaba despertarla.

Se quedo mirandola por un momento, tratando de guardar cada centimetro en su memoria, para la historia.
Su piel que reflejaba un brillo particular por los rayos de luz que entraban de la ventana y el color de su bronceado, aproximándose al color de un durazno. Sabia que el sol habia causado eso, su piel era aun mas palida, lo sabia por el pequeño triangulo entre sus piernas. Sonrio al pensarlo, vaya comparación.
Pudo sentir su aroma, una mezcla de vainilla y almendras. Ese perfume le pertenecia a ella, y a nadie mas.
Recapitulo la noche y todo lo que habian vivido en ella.
Debia irse, huir por esa puerta y no ver hacia atras jamas. Su cuerpo derepente se habia entumecido, no queria irse.
Sabia que pertenecia alli, en ese lado de la cama, que no importara cuan alejado estuviera de ella, siempre terminaria regresando, con la cola entre las piernas. Avergonzado de su miedo al amor y la ansiedad interna que tenia por ella.
Con tan solo recordar cada palabra que salio de su boca y cada roce, provocaba en el una explosion de sentidos, como jamas habia experimentado.
Era la carne y el hambre que los guiaba a ambos siempre a la perdicion. Esa perdicion que sentia tan bien y los revivia en las noches. Pero siempre terminaban hiriendose. Que palabras tan crueles podian salir de los labios de aquella chica.
Y que insensible podia llegar a ser el con ella. Era un imposible que creaba una ilusion cada vez que se encontraban.

Cerro los ojos con fuerza, no era exactamente eso lo que el deseaba guardar en su cabeza. Regreso en el tiempo hasta esa noche que la vio por primera vez. Bailando, sin verguenza. Haciendo payasadas y girando con sus amigas. Un grupo de chicas hermosas...
Todas con una sonrisa pintada en sus rostros. Pero ella, ella le impacto. Se reia a carcajadas mientras bailaban extrovertidas en el medio del salon. Esa noche, hablaron por primera vez y quedaron prendidos por la mirada del otro.
Un destello particular que solo aparecia cuando estaban cara a cara.

Pensaba en ella, en las noches que estaba solo. Tenia otras mujeres y cuantas habian pasado por su cama. Pero ella le daba otro significado. Recorrer tantos kilometros en busca de refugio y encontrarse con todo lo contrario, alguien que lo desarmo por completo, dejandolo sin proteccion.

La ultima noche, eso habia sido. Ya habian vivido su ultima noche juntos. A la mañana tomaria el primer vuelo a ninguna parte y se alejaria de la tentacion.

Se obligo a salir de la cama, resignado.

Y antes de cerrar la puerta detras el, la miro por ultima vez.
La bella y la bestia, en una sola persona. El angel y el demonio, alli mismo recostada en esa cama. Durmiendo.


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