Aun lo recordaba, tan cercano olvidando que no solo millas la separaban de el sino mundos enteros. Dimensiones que sin importar cuantos libros memorizara, jamas lograria entender.
Pero su esperanza era ardua, no bajaria los brazos solo porque el destino asi lo decidio. No renunciaria a lo unico que hizo latir su corazon, a aquello que le enseño aquello que se llama amor, la locura de la pasion y la agonia de su espera.
No renunciaria a la criatura que le amo y mucho menos al hombre que dentro recide. Jamas podria volver a ver a otro a los ojos y poder sentir como el aire escapaba de sus pulmones hasta dejarla vacia, jamas sentiria el calor de un simple roce porque solo una piel podia causarle eso.
Alli, el sol habia dejado paso a la oscuridad y con ella sus recuerdos. Las noches que era el unico momento que podia compartir con el, se habian convertido en su verdadera vida. La reina, en el dia solo era eso, una joven con una pesada responsabilidad sobre su cabeza. Asi igual la guerrera, podia mentirse pensando que luchaba por su pueblo, por su vida quizas, pero solo era una excusa para volver a verle.
Si los Dioses lograron que un demonio y una reina se encontraran y naciera de ellos algo tan puro como la divinidad de los propios dioses. Podrian algun dia lograr que esas dos criaturas se reencontraran, ella lo sabia. Muy dentro, donde ahora se encontraba un vacio inospito, donde ya nada podria crecer, sabia que le volveria a ver. Se reusaba en pensar que aquello, iba a ser todo.
El principio y el final de su vida y de seguro de la vida de el tambien.
Porque ella vio desde el primer momento el brillo en sus ojos, la agonia que sufria en su interior, callada en el silencio, cada amanecer separados. Ella creyo sentir el latido de ese corazon milenario, golpeado por la muerte y la vida, latiendo bajo sus dedos. Quizas pudo revivir su corazon un par de noches, para luego entregarle el suyo y jamas volver a verlo.
Ella queria sentir otra vez, respirar ese aire que solo podia darle el. Queria regocijarse con el latido de su corazon y una noche mas, verle a los ojos. Sus hermosos ojos grises, como la luna.
Espero esa y muchas noches la llegada de su amado, el mensaje de sus Dioses, pero Morrigan jamas aparecio. Esa diosa la cual le habia prometido prosperidad y alegria, esa misma, le habia quitalo lo mas preciado en su vida, eso mismo. Su vida, el.
Como esa noche hubo muchas, miles. A la espera de su caballero de la oscuridad, de su beso de despedida.
continuara...
No hay comentarios:
Publicar un comentario